



Antes de servirlo, el primer factor a considerar es la temperatura, ya que se requiere de tiempo para que el vino en el interior de la botella adquiera la temperatura adecuada de acuerdo a las necesidades. Siempre se debe buscar la temperatura apropiada para disfrutarlo plenamente.
Cualquier vino dulce o espumoso debe servirse bien frío; sin embargo, los vinos blancos y secos deben servirse un poco menos fríos.
Si se requiere enfriar el vino, no se debe dejar en el refrigerador más de un día o dos, pues si permanecen largo tiempo en él se estropean. Lo ideal es colocar el vino en una hielera con agua fría y cubitos de hielo.
Los tintos se consumen a temperatura ambiente, aunque lo aconsejable es:

Se estima que un buen sacacorchos tiene que tener un paso largo en la espiral y los bordes poco afilados para facilitar la extracción. Del mismo modo, su punta no debe ser aguda para evitar desgranar el corcho.
El sacacorchos adecuado consta de un mango, un cortacápsulas, una leva de apoyo plegable y un tirabuzón. El tirabuzón debe tener un espiral de, como
mínimo 5 vueltas completas. El mango debe ser anatómico y cómodo. La leva de apoyo ideal debe ser de 2 tiempos.
El sacacorchos de teflón es bastante sencillo y práctico, pero debe tenerse en cuenta que por estar recubierto de teflón (negro) en su superficie produce ruidos al introducirse en el corcho.

A la hora de abrir una botella de vino, lo primero que debemos tener en cuenta, es tratar de moverla lo menos posible, para que, en el caso de que haya
sedimentos, estos no se revuelvan y enturbien el vino.
Colocando la botella en posición vertical la sujetamos para que no se mueva y quitamos la cápsula con un cuchillo bien afilado o con un corta cápsulas.
Una vez que haya removido la cápsula, limpie la
parte superior del corcho.
Inserte el tornillo del sacacorchos y hágalo girar hasta que penetre lo más profundamente posible
en el corcho. No atraviese el corcho.
Coloque suavemente la palanca sobre el borde de la botella, y haciendo movimiento de palanca jale cuidadosamente hacia arriba con un movimiento perfectamente vertical, para asegurar que el
corcho no se quiebre en dos.
Extraiga suavemente el corcho. Limpie el borde
de la botella.